en el bar colmado los 11 hermanos.
No ha cambiado nada,
sigue siendo pura energía,
solo que,
algo más mayor.
Dejaba a su hijo cada mañana en el colegio
Salesiano, y se iba al trabajo, mientras nosotros esperábamos a hacer la fila
y rezar el padrenuestro
jugando fútbol o baloncesto.
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